martes, 26 de marzo de 2013

¡AUTOSTOP!

Este post va dedicado a nuestra queridisima amiga Crispis, que siempre nos pide post más largos y detallados. Bueno Crispis, aqui tienes, uno largo y detallado. Hasta va por capítulos y todo!

CAPÍTULO 1: VENTA DE NUESTRO PRECIOSO TOYOTA COROLLA.

Desde que pasamos a la Isla Norte de NZ, llevábamos en las ventas del coche, un precioso cartel rosa chillón anunciando la venta del coche. También lo anunciamos por trademe, que aquí en NZ es muy popular para la venta/compra de todo tipo de cosas, hasta para encontrar trabajo! Por esos lados no tuvimos mucha suerte, sí muchas llamadas y mensajes, pero ninguna oferta en firme.

Cuando llegamos a Auckland, cosa que deseábamos, no por la gran ciudad, si no porque nos iban a alojar una maravillosa familia española y porque iba a ser la primera vez en 3 meses que dormíamos más de tres noches en el mismo sitio. Decidimos ir a un mercado de venta/coches de segunda mano.

Este mercado es todos los domingos del año, sin excepción alguna. de 8 de la mañana a 12 del medio día. Así que ahí nos plantamos nosotras, un precioso día de lluvias torrenciales, sin abrigo y al aire libre. Todo el mundo se acercaba a ver nuestro coche, a parte de porque era muuuuy goloso, porque era el más barato de todos.

Tras dos horas de espera, bajo la lluvia, completamente empapadas y el acoso de los indios para que les vendiéramos el coche por sólo 800 $, llega una pareja de alemanes de 18 años muy indecisos y vergonzosos, pero con ganas de comprar el coche.

Después de que abrieran, cerraran, manejaran, dieran patadas a las ruedas y demás tonterías para hacernos ver que entendían de coches, nos dicen que lo comprar, pero que primero quieren ir al WOF (ITV neozelandesa) para comprobar que está todo bien.

Menos mal que el coche lo tratamos estupendamente bien, y estaba perfecto, y nos lo compraron, porque si no ahora mismo estaríamos vendiendo el coche por un precio bajísimo para no abandonarlo en NZ.

Compra del coche hace 6 meses: 900$
Venta del coche hace 1 semana: 1450$


CAPÍTULO 2:  SALIDA DE LA GRAN CIUDAD.

Nos hemos recorrido todo el país en coche, a excepción de Northland, que lo quisimos hacer en autostop. Mientras viajamos por la isla sur y norte, hemos recogido a varios autostopistas, y las historias y experiencias que nos contaron nos encantaron, por lo que no queríamos dejar NZ sin probar la experiencia de viajar haciendo dedo.

Un día después de vender el coche, nos cargamos las mochilas al hombro y salimos de la casa de nuestra nueva familia española en NZ.



Cogimos un autobús en la city que nos dejó a las afueras de Auckland, y ahí es donde empezó nuestra gran aventura con el hitch hiking!








TÉCNICAS DEL AUTOSTOPISTA:







CAPÍTULO 3: Primera parada, el francés.

Desde que nos dejó el autobús hasta que nos recogió el primer coche pasaron unos 15 minutos. Nuestro primer coche fue un francés que lleva viviendo en NZ unos 24 años y se ha comprado un terrenito justo enfrente de la playa y nos invitó a pasar la noche ahí, pero nosotras teníamos el objetivo de llegar a Paihia.

Nos llevo unos 40 km, y nuestro segundo coche fue una camioneta de un maori guapisimo, con unos ojazos azules!!



Este nos llevó sólo al siguiente pueblo, pero no estuvo mal su compañía durante esa media horita.
En el siguiente pueblo estuvimos esperando un poquito más, pero no más de media hora. Y el siguiente coche fue un rubio surfista, que tenía un albergue en la playa de 90 millas. Nos recogió al lado de un restaurante barco precioso!



CAPÍTULO 4: DWAYNE

Después del rubito nos recogió Dwayne, un tío medio maori medio irlandés, muy simpático pero un poco raro.
Nos recogió en una de sus furgonetas, y durante el camino nos estuvo preguntando qué hacíamos en Paihia. Nosotras le explicamos todo el tema de Paitangui y dio la casualidad que él la conocía, así que fue él quien nos dejó en la puerta de su casa. No sin antes preguntarnos si teníamos algún sitio donde dormir, y que si no encontrábamos nada, que podíamos poner la tienda de campaña en su jardín.


Su casa era chiquitita, pero las vistas que tiene son un privilegio. Vive en la cima de una montañita, y su jardín da al mar. Un atardecer y anochecer preciosos!


CAPÍTULO 5: AMIGOS DE DWAINE

Al día siguiente nos hicimos un recorrido por los alrededores de Paihia, y también nos movimos en autoestop.
Y aqui tuvimos de todo, camiones, coches, furgos, barco... de todo!










Esto de hacer autostop nos ha ayudado a conocer a un montón de gente, y a darnos cuenta de que las apariencias engañan un montón.

Hemos conocido gente que no tenía la mejor pinta del mundo, pero que eran auténticos cabañeros/damas.

Nos han abierto las puertas de su coche y casa, y nos han ofrecido todo lo que tenían. en cambio, gente que tenía la mejor pinta del mundo han resultado ser unos auténticos idiotas.









CAPÍTULO 6: VUELTA A AUCKLAND EN UN DÍA.


Tras nuestro pirulo por Northland, las impresionantes vistas de Cape Reinga, la parte más al norte de Nueva Zelanda, donde se juntan el mar de Tasmania y el Océano Pacifico, decidimos volver a Auckland en un día y prepararnos para nuestra próxima parada, Australia.



La salida del camping de Northland fue a toda pastilla. Nos despertamos a primera hora de la mañana, y sin desayunar ni nada, porque un ratoncito nos comió la comida, hicimos a toda prisa la mochila y recogimos la tienda, en tiempo record.

Teníamos que ser rápidas, porque desde el camping hasta la carretera principal había una montaña de gravilla de unos 10km, por lo que teníamos que estar atentas a todos los coches que salían para pedirles que por favor nos acercaran a la principal.

Tuvimos suerte porque al final conseguimos que nos llevaran no sólo a la calle principal, sino que también nos volvieron a llevar al faro y nos acercaron casi unos 100km.


Después de esta encantadora pareja, nos recogió un señor mayor, que nos llevó sólo unos 2 km, pero no sin antes darnos un paseo por todas sus tierras, que estaba orgullosísimo de sus propiedades.

Nos dejó en medio de la nada, en una carreterita donde no casi no pasaba ningún coche. Ahí nos quedamos una media hora, hasta que llegó una camioneta con carrito detrás con un congelador enorme.

Al pararse nos quedamos paralizadas, porque en la camioneta estaban 7 marineros maoris enormes. Nos subimos con ellos, y fue lo mejor que pudimos hacer, porque ellos iban directamente a Auckland.

Así que ahí nos plantamos en medio de la camioneta, con musiquita, cervecita y una comilona a la que nos invitaron, riquísima!


Tuvimos un viaje estupendo, nos lo pasamos genial y disfrutamos como enanas!
Nos dejaron justo en el centro de la ciudad, y una vez más conseguimos el objetivo!!









domingo, 24 de marzo de 2013

En busca de PAITANGI!


Después de nuestro maravilliso descanso en casa de Ana y Javier en Auckland seguimos camino hacia el norte. 

Nuestro destino: Paiha, donde vive una mujer maori de unos 50 años, de la cual nos han hablado maravillas y a la que decidimos conocer.

Llegamos al pueblo un lunes por la tarde de la mano nuestro nuevo amigo Dweyn. Le contamos que íbamos en busca de esta señora, y tuvimos la suerte de que el la conocía, por lo que nos dejó en la puerta de su casa. 

Indecisas tocamos a la puerta y nos abrió uno de sus hijos, que nos dijo que su madre no estaba y que no sabía cuando la podríamos encontrar.

Decepcionadas y sin saber muy bien que hacer, decidimos llamarla a su móvil para ver si podíamos quedar con ella al día siguiente. 

Ilusas nosotras, que no pensamos que la mujer tendría cosas que hacer, nos dijo que estaba ocupadisima toda la semana.

Deprimidas, con el macuto a cuestas y sin saber dónde dormir, nos pusimos a caminar, cuando recibimos un mensaje de Paitangi pidiéndonos perdon por estar tan ocupada, pero que la semana que viene nos hace un hueco. Lo malo de eso es que nosotras la semana que viene estamos ya en Australia. 

En un mensajito le explicamis que hemos venido a Pahia expresamente para verla y que solo tenemos hasta el viernes, y gracias a dios, los cielos o la buena suerte, nos hace el grandisimo favor de quedar con nosotras el jueves.

Pasamos martes y miércoles nerviosas por nuestra cita con Paitangi.

Nos citó a las 3 de la tarde en su casa, por lo que el jueves decidimos que sería un día de vagueo y nos quedamos en un albergue comiendo deliciosos bocatas vegetales. (He de decir que a Natalia la mezcla de la salsa rosa con el tomate, el huevo y el atún se le da de vicio). 



Os preguntareis todos cual es nuestro gran motivo para conocerla, pues bien, a parte de que es una mujer encantadora, interesantísima y maori, es además madre y tatuadora.































Así que ahí nos presentamos, a las 3 menos diez en la puerta de su casa dispuestas a hacernos un tatuaje maori. 

Estuvimos hablando con ella mas de dos horas, nos contó su historia, la razón por la que lleva un te moko (tatuaje en la cara) y sus tatuajes del resto del cuerpo.
Nosotras le contamos nuestra historia, nuestra maravillosa experiencia en NZ, nuestras preocupaciones y sensaciones.

Y después de toda la larga conversación llegó el momento.

Decidimos que Margot fuera la primera, así que ahí se sentó, en la mesa camilla en el garage/estudio y Paitangi se puso a tomar notas acerca de la familia de Margot, y con un rotu rojo empezó a pintar su historia directamente en el cuerpo. Antes de empezar a tatuar de verdad rezó, ya que para los maories la samgre es sagrada y tatuar a alguien es un privilegio, por lo que tiene que dar las gracias y valorar lo que van a hacer.



     
Tras una larga e intensa agonía terminó el maravilloso tatu y le tocó el turno a Natalia.

Natalia tuvo un rezo distinti, el suyo fue cantado, pero con el mismo objetivo. Dar gracias y valorar el privilegio de tatuarla. Tras los apuntes que tomó de la vida de Natalia, y el susto de ésta por ser el primer tatu, empezó la agonia, aunque bien recibida puesto que acabamos las dos encantadas de conocer a Paitangui y de su arte plasmado en nosotras.


  

La formad de pago fue lo que nos pilló más de sorpresa. Antes de ir a verla sacamos dinero, ya que pensamos que al tatuar en su casa no podríamos pagar con tarjeta. Pero claro, sacamos dinero más o menos pensando lo que nos costaría, pero en realidad no teníamos ni idea del precio de un tatuaje aqui.
 

Al terminar de tatuarnos a las dos, nos explicó que ella no pone precio a su trabajo, si no que en la cultura maori tu das lo que crees que vale el tatuaje, es decir el valor personal que tu le des, la experiencia y el buen rato. Ellos lo llaman la Koha.

Consiste en una especie de tarro de madera, en el que tu metes el dinero que tu creas necesario. 


Hasta ahí todo muy bonito, pero nosotras seguíamos sin saber más o menos el precio de un tatuaje. Por lo tanto metimos todo el dinero en metálico que teníamos, ya que para nosotras la experiencia fue brutal, y no habría dinero que pudiera pagar el conocerla y el tatuaje, lo que significa para nosotras.




sábado, 9 de marzo de 2013

AMAZING SURPRISE!!!!!!


La siguiente aventura viene de la mano de nuestro nuevo amigo George el camionero/pescador/mecánico.




Después de conocer a una pareja recién casada en un camping, y después de que nos invitaran a cenar y beber todas las sobras de la boda y después de que el encargado del camping nos regalara una hermosa langosta fresca, decidimos dejar la costa Este y poner rumbo a Bay of Plenty.

En una de nuestras paradas para buscar campings gratis, conocemos a nuestro nuevo amigo George, el cual estaba haciendo su ruta habitual con el camión.
Mitad maori, mitad escocés, nos invita a pasar unos días en su casa con su familia, y nosotras ni cortas ni perezosas aceptamos encantadas a acampar en su jardín por un par de noches.




Le seguimos a toda velocidad por las montañitas y curvas hasta llegar a una hermosa casa en Opotiki, donde conocemos a su mujer Marcell y prácticamente a todos sus hijos, 7 en concreto, y a unos cuantos nietos.

La primera noche toma de contacto y repaso a todo su arbol genealógico, y el segundo día a tope con la pesca, el camión, la comida y la cerveza.

Nos llevó a pescar almejas, que hemos de decir que es un trabajo muy sufrido, puesto que te tienes que meter en el agua, bucear y cogerlas con las manitas, h el agua aquí no es precisamente como el del mar menor.







Después de la pesca un poco de camión, que también hemos de decir que mola un montón! 



























Y por último la comida y bebida. Hicimos nuestro pan maravilloso, y por pereza a cocinar más nos fuimos a un fish a e chips, donde la mantequilla era el ingrediente principal.

Este ha sido nuestro fin de semana inesperado, que como todo aquí ha sido increíble y una vez más una lección de vida. Compartir es vivir, conocer es amar y hablar es entender.

lunes, 4 de marzo de 2013

SEGUNDA ETAPA

¡QUÉ DESMADRE!

Salimos de las granjas, el silencio, los mosquitos y poca gente, para meternos en la jungla de la gran ciudad.

Natalia lleva 2 meses sin ver una gran ciudad y yo llevo 6. ¡Qué choque!

Nos sentimos completamente perdidas, pueblerinas total. La gente nos arroya por las aceras y el ruido es ensordecedor.
Al llegar al albergue nos sorprendemos de lo grande que es, de la cantidad de gente que hay y de el ruido, sobretodo del ruido.

Nuestras compis de habitación son unas completas pilinguis, por decirlo suavemente, y el albergue no es que este limpio precisamente. Para subir a la cama de arriba tengo que hacer unos cuantos saltos de cama en cama y la sensación de ruido es horrible. Por la noche a pasado un camión que pensamos que nos iba a atropellar.

En realidad nuestra idea era beber unas cuantas cervezas y salir a dar una vuelta y conocer a algún kiwi estupendo, pero nos quedamos tan en shock que nuestro plan se fue al garete. Dimos una vuelta por la city y reconocemos que se nos había olvidado lo que era una gran ciudad, la gente borracha, la suciedad y el maldito RUIDO!

Nos empezamos a preocupar qué va a ser de nosotras el día que aterricemos en Madrid.

Imaginaros como ha sido el ruido que Natalia se ha despertado solita a las 7:30 de la mañana, lo nunca visto!  Si, si, yo también me he quedado loca cuando la he visto asomarse por mi litera, e intentar coger las llaves del coche para irse a hacer un café.

Así que aquí estamos con nuestros cafés y tostadas (con la mermelada de la Yaya) preparándonos a conocer la ciudad de Wellington.


Lo que nos va a acompañar para toda la segunda etapa es nuestro nuevo cantante favorito:

CHARLIE PRIDE!!! YIIIHAAAAAAA