CAPÍTULO 1: VENTA DE NUESTRO PRECIOSO TOYOTA COROLLA.
Desde que pasamos a la Isla Norte de NZ, llevábamos en las ventas del coche, un precioso cartel rosa chillón anunciando la venta del coche. También lo anunciamos por trademe, que aquí en NZ es muy popular para la venta/compra de todo tipo de cosas, hasta para encontrar trabajo! Por esos lados no tuvimos mucha suerte, sí muchas llamadas y mensajes, pero ninguna oferta en firme.
Cuando llegamos a Auckland, cosa que deseábamos, no por la gran ciudad, si no porque nos iban a alojar una maravillosa familia española y porque iba a ser la primera vez en 3 meses que dormíamos más de tres noches en el mismo sitio. Decidimos ir a un mercado de venta/coches de segunda mano.
Este mercado es todos los domingos del año, sin excepción alguna. de 8 de la mañana a 12 del medio día. Así que ahí nos plantamos nosotras, un precioso día de lluvias torrenciales, sin abrigo y al aire libre. Todo el mundo se acercaba a ver nuestro coche, a parte de porque era muuuuy goloso, porque era el más barato de todos.
Tras dos horas de espera, bajo la lluvia, completamente empapadas y el acoso de los indios para que les vendiéramos el coche por sólo 800 $, llega una pareja de alemanes de 18 años muy indecisos y vergonzosos, pero con ganas de comprar el coche.
Después de que abrieran, cerraran, manejaran, dieran patadas a las ruedas y demás tonterías para hacernos ver que entendían de coches, nos dicen que lo comprar, pero que primero quieren ir al WOF (ITV neozelandesa) para comprobar que está todo bien.
Menos mal que el coche lo tratamos estupendamente bien, y estaba perfecto, y nos lo compraron, porque si no ahora mismo estaríamos vendiendo el coche por un precio bajísimo para no abandonarlo en NZ.
Compra del coche hace 6 meses: 900$
Venta del coche hace 1 semana: 1450$
CAPÍTULO 2: SALIDA DE LA GRAN CIUDAD.
Nos hemos recorrido todo el país en coche, a excepción de Northland, que lo quisimos hacer en autostop. Mientras viajamos por la isla sur y norte, hemos recogido a varios autostopistas, y las historias y experiencias que nos contaron nos encantaron, por lo que no queríamos dejar NZ sin probar la experiencia de viajar haciendo dedo.
Un día después de vender el coche, nos cargamos las mochilas al hombro y salimos de la casa de nuestra nueva familia española en NZ.
Cogimos un autobús en la city que nos dejó a las afueras de Auckland, y ahí es donde empezó nuestra gran aventura con el hitch hiking!
TÉCNICAS DEL AUTOSTOPISTA:
CAPÍTULO 3: Primera parada, el francés.
Desde que nos dejó el autobús hasta que nos recogió el primer coche pasaron unos 15 minutos. Nuestro primer coche fue un francés que lleva viviendo en NZ unos 24 años y se ha comprado un terrenito justo enfrente de la playa y nos invitó a pasar la noche ahí, pero nosotras teníamos el objetivo de llegar a Paihia.
Nos llevo unos 40 km, y nuestro segundo coche fue una camioneta de un maori guapisimo, con unos ojazos azules!!
Este nos llevó sólo al siguiente pueblo, pero no estuvo mal su compañía durante esa media horita.
En el siguiente pueblo estuvimos esperando un poquito más, pero no más de media hora. Y el siguiente coche fue un rubio surfista, que tenía un albergue en la playa de 90 millas. Nos recogió al lado de un restaurante barco precioso!
CAPÍTULO 4: DWAYNE
Después del rubito nos recogió Dwayne, un tío medio maori medio irlandés, muy simpático pero un poco raro.
Nos recogió en una de sus furgonetas, y durante el camino nos estuvo preguntando qué hacíamos en Paihia. Nosotras le explicamos todo el tema de Paitangui y dio la casualidad que él la conocía, así que fue él quien nos dejó en la puerta de su casa. No sin antes preguntarnos si teníamos algún sitio donde dormir, y que si no encontrábamos nada, que podíamos poner la tienda de campaña en su jardín.
Su casa era chiquitita, pero las vistas que tiene son un privilegio. Vive en la cima de una montañita, y su jardín da al mar. Un atardecer y anochecer preciosos!
CAPÍTULO 5: AMIGOS DE DWAINE
Al día siguiente nos hicimos un recorrido por los alrededores de Paihia, y también nos movimos en autoestop.
Y aqui tuvimos de todo, camiones, coches, furgos, barco... de todo!
Esto de hacer autostop nos ha ayudado a conocer a un montón de gente, y a darnos cuenta de que las apariencias engañan un montón.
Hemos conocido gente que no tenía la mejor pinta del mundo, pero que eran auténticos cabañeros/damas.
Nos han abierto las puertas de su coche y casa, y nos han ofrecido todo lo que tenían. en cambio, gente que tenía la mejor pinta del mundo han resultado ser unos auténticos idiotas.
CAPÍTULO 6: VUELTA A AUCKLAND EN UN DÍA.
Tras nuestro pirulo por Northland, las impresionantes vistas de Cape Reinga, la parte más al norte de Nueva Zelanda, donde se juntan el mar de Tasmania y el Océano Pacifico, decidimos volver a Auckland en un día y prepararnos para nuestra próxima parada, Australia.
La salida del camping de Northland fue a toda pastilla. Nos despertamos a primera hora de la mañana, y sin desayunar ni nada, porque un ratoncito nos comió la comida, hicimos a toda prisa la mochila y recogimos la tienda, en tiempo record.
Teníamos que ser rápidas, porque desde el camping hasta la carretera principal había una montaña de gravilla de unos 10km, por lo que teníamos que estar atentas a todos los coches que salían para pedirles que por favor nos acercaran a la principal.
Tuvimos suerte porque al final conseguimos que nos llevaran no sólo a la calle principal, sino que también nos volvieron a llevar al faro y nos acercaron casi unos 100km.
Después de esta encantadora pareja, nos recogió un señor mayor, que nos llevó sólo unos 2 km, pero no sin antes darnos un paseo por todas sus tierras, que estaba orgullosísimo de sus propiedades.
Nos dejó en medio de la nada, en una carreterita donde no casi no pasaba ningún coche. Ahí nos quedamos una media hora, hasta que llegó una camioneta con carrito detrás con un congelador enorme.
Al pararse nos quedamos paralizadas, porque en la camioneta estaban 7 marineros maoris enormes. Nos subimos con ellos, y fue lo mejor que pudimos hacer, porque ellos iban directamente a Auckland.
Así que ahí nos plantamos en medio de la camioneta, con musiquita, cervecita y una comilona a la que nos invitaron, riquísima!
Tuvimos un viaje estupendo, nos lo pasamos genial y disfrutamos como enanas!
Nos dejaron justo en el centro de la ciudad, y una vez más conseguimos el objetivo!!


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