Empacamos todo bien en las alforjas, y con todo cargado en la parte de atrás de la bici salimos en busca del tren. Si, reconocemos que los primeros 100 km los recorrimos en tren, pero con nuestras bicis al ladito.
Era la única manera de salir de la caótica ciudad de Melbourne sin morir en el intento. Así que cogimos el tren hasta Traralgon, y es ahí donde si que sí empezamos a pedalear.
El primer día nos lo tomamos con calma. Nos hicimos unos 30 km, hasta el siguiente pueblo, donde dormimos en un camping gratis al lado de la carretera.
Para ser el primer día, sin nada de práctica lo hicimos bastante bien, lo peor que llevábamos era el dolor de culo. Que al volver a sentarnos en el sillín de la bici veíamos las estrellas!
El segundo día fue un poco más duro, nos hicimos unos 40 km, y el destino era en un pequeño pueblo donde nos alojaron una pareja mayor, aficionados a las bicis. Les conocimos a través de warmshower, que es una página web parecida a la de couchsurfing: gente que le gusta la bici y que quiere alojar a gente que viaja en bici.
Gracias a ellos, solucionamos el tema del culo, porque nos regalaron unos fantásticos pantalones de ciclista, que para los primeros días vienen genial, lo malo de esos pantalones es que o los lavas todos los días o es asqueroso.
TERCER DÍA:
El peor de todos. Fue horrible. No sólo por lo que pedaleamos, si no también porque abrimos la veda a nuestro primer error: CALCULAR MAL LOS KILOMETROS.
Parecerá una tontería, pero un km más, un km menos, en la bici se nota!
Pues tontas de nosotras, no lo calculamos bien, y nos hicimos unos 83 km en un día, con la mala suerte de que una de nosotras tenía una cagalera tremenda. Lo peor de todo no fue sólo la cagalera, sino que en todo el camino no nos cruzamos con ni una sola gasolinera/área de descanso o similar, por lo que fue más desagradable todavía.
Nuestro destino era la casa del hermano de nuestro amigo Stu (el que nos acogió en Melbourne).
Así que ahí llegamos nosotras, al pueblo de Bairnsdale, con la lengua fuera, cansadas, sudadas, con dolor de tripa y el culo al rojo vivo!
Pero de nuevo, nos sorprende la gente. Sin conocernos de nada, y encantado de la vida de tenernos en su casa, el hermano de Stu nos invita a una super cena, que devoramos en 5 minutos, y nos ofrece quedarnos otra noche más en su casa para recuperarnos, puesto que al día siguiente no éramos capaces ni de movernos.
De hecho intentamos hacer un poco de turismo en bici y nos fuimos a Raymond Island, el paraíso de los koalas, y a mitad de camino estábamos destrozadas, así que de nuevo, con toda nuestra cara y simpatía decidimos hacer autoestop con bicis incluidas hasta la islita, y en menos de 5 minutos ya estábamos camino de ver por primera vez koalas.
La verdad que la isla es mágica, desde luego el sitio para retirase y vivir el resto de la vida. Es tranquilo, bonito, pequeño y a tiro de piedra de un gran pueblo que tiene de todo.
Después de nuestro descanso en la casa de Duncan, cogimos otra vez la bici para hacer el rail trail, que se suponía que era plano, muy bonito y tranquilo.
¿Cuál fue nuestro problema?
que nos equivocamos de carretera. Segundo GRAN error.
En vez de coger el rail trail, cogimos el Great Alpin Road, y como su nombre bien indica, era todo cuesta arriba, cuesta arriba, un poco plano, cuesta arriba cuesta arriba...
Dentro de lo malo, es que por lo menos llegamos al mismo sitio donde queríamos ir, y no fuimos en dirección contraria, como nos pasó al día siguiente.
Pero bueno, viajamos con filosofía, y no hay mal que por bien no venga. Gracias a que nos equivocamos de carretera, conocimos a un señor mayor que estuvo en la guerra de Vietnam como doctor, y que nos dio un pirulo por la zona en su camioneta, y al final nos llevó al pueblo donde teníamos pensado dormir, así que nos salió redonda la equivocación.
En definitiva que del rail trail no vimos ni medio metro, eso si carreteras secundarias, cuesta arriba y vacas, vimos un montón.
Después de tanto pedalear, paramos en un pueblecito muy mono llamado Orbost, y de ahí fuimos al Cape Conran, via Marlo.
El camino la verdad que fue precioso, muy planito, un dia fantástico y sin viento. Pero de nuevo nos surgió otro pequeño problemita. TERCER error.
Estuvimos buscando un camping que al parecer no estaba donde nosotras pensábamos que estaría. Pero esta vez no fue culpa nuestra, si no que la mierda de aplicación que tenemos para los campings estaba mal.
Acabamos a las 5 de la tarde, por una carreterita de gravilla en medio de la nada, excepto una preciosa casa donde paramos a preguntar y que gracias a dios se apiadaron de nosotras y nos dejaron acampar en su casa.
Por lo tanto, otra vez, no hay mal que por bien no venga.
Acabaron siendo una familia encantadora, que nos invitaron a una cena de campeones con salchichas, chuletones, pure de patata, guisantes y demás ingredientes y no sólo eso, si no que la mujer nos llevó a dar un paseo por sus propiedades y vimos CANGUROS!!!!
Tras despedirnos de esta fantástica familia, seguimos camino a Cann River.
Ahora bien, nos encontramos con el problema de que en Australia, cuando acaba el verano, los bomberos queman parte del bosque para no se qué... y en coche casi no lo notas, bueno notas el humo y tal, pero en bici no es que lo notes, es que te lo tragas!
Y si a esto le sumamos el cansancio, los problemas técnicos, la autopista, los camiones y demás incomodidades, el resultado sale, decidir hacer autoestop con bicis, alforjas y comida incluida para evitarnos el mal trago!
Por lo tanto aqui estamos ya en Merimbula, después de 580 km agotadas, pero con ganas de seguir camino hasta nuestro destino Byron Bay, que son otros 1.200 km más!


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