Al llegar a Merimbula, un preciosa ciudad de turismo australiano, nos fuimos directas a un camping, que resultó ser carísimo.
Es una de las cosas por las que más nos quejamos aquí, los campings son demasiado caros y en vez de pagar por persona y por tienda pagas por sitio. Ese sistema te sale muy rentable si viajas en caravana con toda la familia, pero si viajas con una mini tienda y dos bicis es un precio totalmente desproporcionado!
Bueno, el caso, que ahí estábamos nosotras, en la puerta del camping viendo las diferentes posibilidades de alojamiento, cuando se nos acerca un tipo y nos empieza a preguntar que a dónde vamos, de dónde venimos, de dónde somos y las típicas pregunta que ya contestamos mecánicamente. Estamos un rato hablando con él y al final le preguntamos si sabe dónde podemos acampar gratis o en un sitio más económico. Nos explica un par de sitios y al final se ofrece a dejarnos acampar en su jardín si no encontramos otra cosa mejor. Ni cortas ni perezosas acabamos en su casa con sus dos hijas encantadas de la vida!
Este tipo, Jase, nos llevó a dar una vuelta por Merimbula y luego nos consiguió alojamiento con diferentes amigos suyos a lo largo de la costa, la verdad que encantador!
Gracias a él, conocimos a David, un rockero de la vieja escuela que nos alojó en su pedazo de casa en el parque nacional de Bournda Park. El parque es alucinante, eso sí, repleto de mosquitos y canguros. Pero el lago y la playa son de película.
Como con la bici nos lo tomamos con calma, Jase y su hija vinieron en coche el mismo dia a casa de David para cenar todos juntos. Cocinamos unas pizzas riquísimas que acabó siendo casi una competición, de a ver quién hacía la mejor pizza. Por supuesto la más sabrosa fue la de las españolas!
Y por fin Natalia realizó su sueño de tumbarse en una hamaca durante un rato, y que mejor compañía a su lado que un perro y un centenar de canguros!
Que por cierto todo sea dicho de paso, ya habremos visto como un millar de canguros. Salen de todas partes, y si familia, si, te los encuentras en los jardines de las casa, ahí como quien no quiere la cosa.
Tras despedirnos por segunda vez de Jase y su hija y por primera y última de David el rockero y su hijo Harry, seguimos pedaleando hacia el norte. Nuestra siguiente parada es Tathra. Aquí nos espera nuestro siguiente Couchsurfing, MARK.
El profesor de bachillerato más motivado que hemos conocido nunca. Su casa es perfecta, un cuarto de baño enorme, un salón/cocina totalmente equipado, libros, postales y notitas por todas las paredes, aaahhh y por supuesto todos los muebles de segunda mano y antigüedades.
La primera noche le cocinamos una tortilla de patata y las dos siguientes noches nos cocinó él deliciosas ensaladas de todo un poco. Fue genial, Sharky, como le llaman sus amigos es total, tiene una colección de gafas de colores y mil camisetas para llamar la atención de sus alumnos, y adora el naranja!
Y de nuevo la sorpresa de conocer y conocer gente. Gracias a Sharky, conocimos a su amigo loco profesor de ciencias!
Un enamorado del ciclismo y del kayak. que nos invitó a comer y nos dio mogollón de información sobre las diferentes rutas que podíamos hacer y lo más importante, nos dijo más o menos cómo son las carreteras que nos íbamos a encontrar desde el punto de vista de un ciclista!!!
Muchas veces la gente nos dice cómo son las carreteras, pero lo que no se dan cuenta es que esas mismas carreteras son completamente diferentes si vas en bici. Por lo general se suelen olvidar de toooodas las cuestas grandes y empinadas y te explican las cuestas más pequeñas, o lo que pasa mucho es que te dicen que es todo plano, cuando en realidad es todo el rato cuesta pa' riba cuesta pa'bajo!
Nuestro siguiente destino fue Picnic Point, un camping apartado en medio de la nada y dentro de, cómo no, un Parque Nacional.
Ahí intentamos hacer nuestro primer fuego a la manera tradicional, pero tenemos que reconocer que fue completamente un desastre. Eso sí, las vistas por la mañana no tenían desperdicio.
Tras dejar este maravillos paisaje, seguimos rumbo al norte, y esta vez la sorpresa no fue para nada agradable.
Durante el camino tuvimos un pequeño incidente, que para Natalia fue graciosisimo, pero para Margot no tanto.
Tenemos que explicar que no fue por patosa, si no porque el peso de nuestras bicis está mal equilibrado. Todo el peso lo llevamos en la rueda de atrás, por falta de alforjas delanteras, por lo que cuando estamos subiendo una cuesta la bici nos suele hacer caballito, y en una de esas cuestas empinadas del infierno la bici de Margot hizo caballito y acabó en el suelo.
La siguiente mala noticia fue el diluvio universal que nos cayó en Narooma. Lo que se suponía que iba a ser nuestro día de descanso acabó siendo una pesadilla. Todo empezó muy bien, con nuestra barbacoa, y las super hamburguesas que nos hicimos, pero nada más terminar de cenar.... DILUVIÓ!
Estuvo lloviendo desde las 5 de la tarde del jueves hasta la madrugada del sábado. Lo peor de todo es que nos pilló haciendo camping. La tienda que tenemos está muy bien, el único problema que tiene es que es enana, y dentro sólo tienes la opción de estar tumbado. Por lo que estuvimos tumbadas más de 30 horas, cayéndonos encima diluvio, truenos y relámpagos. Fue toda una pesadilla, por la noche no conseguimos dormir nada por miedo a que la tienda se volara, y lo peor de todo es que de tanto agua, al final la lluvia consiguió entrar en nuestra "casita". Nos despertamos con todo mojado y un lago al rededor de la tienda.
Lo más desagradable fue tener que cocinar en el baño, porque en el camping donde estábamos no había cocina y nuestra única solución para poder comer algo durante la tormenta fue desayunar, comer y cenar en el baño.
Pasada la tormenta, llegó la calma y seguimos nuestro camino hasta el siguiente pueblo, Dalmeny, donde nos quedamos en casa de Lenna y Georgia, su hija. Nos quedamos con ellas dos noches, y la verdad que ahí si que pudimos descansar algo. Cocinamos pizzas y pisto.
La siguiente parada fue Tuross Head, y esta vez lo conocimos de la mano de un jubilado y su mujer, a los cuales les encanta tener gente en su casa. El pueblo es precioso y cada vez nos queda más claro que la mejor forma de conocer un lugar es acompañado de un local.
Jen e Lei, la pareja que nos acogió en Tuross Head nos invitaron a cenar y Jen cocinó una pasta deliciosa que la compartimos con unos cuantos vasos de vino blanco, que por cierto a Natalia se le subieron a a la cabeza!
¡Cada vez estamos más cerca de nuestra primera meta, Sydney!
Nuestra siguiente parada fue con una familia numerosa en Bawley Point. Con ellos nos quedamos dos noches durmiendo en su caravana, que por cierto nos encantó. Lo bueno que tuvimos es que nos coincidió en fin de semana y estaba toda la familia, por lo que tuvimos un domingo familiar perfecto. Algo que de verdad echamos de menos, un domingo en familia.
Gracias a ellos conseguimos alojamiento en Ulladulla, donde estamos con Sam, un compañero de trabajo de Baz, el señor que sale en la foto con una gorra, que es el padre de familia.
Así que aquí estamos encantadas de la vida y a las puertas de Sydney donde nos encontraremos con los tíos y primo de Margot e intentaremos descansar un poco de las bicis, que ha decir verdad es agotador!





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