Como ya he comentado anteriormente, este es un país muy deportista, que si escalada, correr, badminton, rugby y un largo etc. Pues bien, una de las cosas que más me ha gustado ha sido que aquí, la gente se mueve en monopatín.
Los hay de todos los tamaños, colores y formas. Desde los colores más fluorescentes hasta auténticas tablas de surf con ruedas.
Tras un largo debate interior conmigo misma, he decido que SI soy capaz de aprender a andar en este curioso y divertido vehículo. El sábado por la mañana me levante con un poco de resaca, pero con ganas de ir a una tienda de tablas de surf y compañía para informarme un poco.
Tras una hora y pico hablando con un chico encantador, que me explicó todos los tipos de tablas, ruedas, modalidades y peligros, me dijo que lo mejor para mi era un Mini Longboard (lo escogí mini, a parte de porque era más mono, por eso de tener que llevarlo a Madrid)
Dentro de los peligros que conlleva un monopatín, para los principiantes, este es el más fácil. Más largo y ancho que los de toda la vida, para mantener mejor el equilibrio.
Salí de la tienda encantada de la vida, aun que he de reconocer que de vuelta a casa no lo saqué ni de la bolsa, la verdad que me daba un poco de miedo. Aqui en Dunedin no te atropellan con el coche o la bici, si no que te atropellan con el monopatín, así que tampoco quería ser de las típicas que van muy lentas e impiden el paso de los demás "monopatinantes".
El sábado por la tarde lo dediqué a mirar un par de tutoriales para principiantes, y aluciné con lo que uno se puede encontrar por ahí. Aprendes de todo, y gratis!!
El domingo por la mañana, ya sin resaca, y siguiendo los tutoriales, busqué un sitio tranquilito y con poca gente para practicar y caerme, eso sí, con mucha gracia, mi nuevo Mini Longboard.
Eso fue hace un par de día, y por desgracia, no ha parado de llover desde entonces. Intenté practicar aún lloviendo, pero es poco recomendable, creerme!
Aquí os dejo un video de mis futuros coleguitas de barrio!

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