La gente que me conoce sabe que a veces soy muy poco sociable, y al principio bastante callada, pero una vez que me suelto y me siento a gusto, no paro.
Después de conseguir, por fin, el "nuevo" Toyota Corolla del 92, me dispuse a hacer un pequeño viaje por Nueva Zelanda, para ir conociendo lo que me espera en enero.
Cuando planeé la semana de viaje, decidí que lo mejor era encontrar a otra persona para compartir gastos y no irme sola. Conocí a un chico de Tahití que le pareció bien el plan que quería hacer y se apuntó al pequeño turné.
No me voy a meter en detalles, pero sólo digo que salimos de Dunedin un domingo por la mañana, y el martes al medio día, ya le había dejado otra vez en su casa, para coger carretera yo sola.
Como le dije a mi abuela, ya tengo bastante con cuidar de mi misma, como para estar pendiente de otra persona.
¿Me gustó viajar sola?
He de decir que si. Qué me lo he pasado genial.
Al principió me sentí mal por "abandonar" así al chico que me acompañaba, pero luego pensé que afortunadamente tenemos la opción de elegir quién queremos que se quede en nuestras vidas, y con quien compartir los momentos más especiales.
No me mal interpretéis, este chico será estupendo y majísimo, pero no teníamos en mente el mismo plan.
El caso, es que decidí seguir mi viaje sola por el centro de NZ y el Oeste (de la Isla Sur) y a lo largo de la semana, he conocido a mucha gente que, como yo, viajaban solos, y casi siempre salía el mismo tema de conversación ¿viajar solo o acompañado?
No niego que muchas veces me paro a ver estas vistas tan espectaculares y pensar: OJALÁ ESTUVIERA CONMIGO....
Pero es que por desgracia o por fortuna, todavía no he conocido a ese chico especial con el que compartir mi vida. La última relación seria que tuve me dejó destrozada, y creo que aún guardo ese mal sabor de boca de cuando te rompen el corazón, y si soy sincera, no quiero que me lo vuelvan a romper.
Sin embargo, al hablar de viajar acompañada, no sólo me refiero a conocer el amor de tu vida como en los cuentos de hadas, sino que también hablo de amistad.
He llegado a la conclusión de que estando solo te das cuenta de las cosas que eres capaz de afrontar y hacer. De conocerte sin la influencia de terceros, pensar por tu cuenta y hacer lo que de verdad sientes.
Esta semana me he sentido completamente libre, siendo quien soy, sin falsas expectativas y haciendo lo que de verdad quería. No me he sentido presionada por gustar a los que están a mi al rededor, ni en ser la chica perfecta que la sociedad de hoy en día espera que sea.
Simple y llanamente he sido yo misma, sin caretas ni disfraces. Y esa libertad me ha encantado.
En el poco tiempo viajando por Nueva Zelanda, he conocido a un grupo de gente muy particular: un mexicano interesante, un holandés que dejó el ejercito para recorrer el mundo en bici, un ruso loquísimo, un alemán, y una larga lista.
Por lo tanto, tampoco puedo decir que he estado sola todo el rato, sin embargo si que es cierto que cuando sólo dependes de ti mismo es el momento en el que más te fuerzas a que las cosas salgan bien.
Como me dijo el mexicano: "el universo se pone de tu parte para que todo fluya en positivo."
Este post es un poco lioso, porque ni yo misma se muy bien qué es lo que quiero decir, y tampoco sé si prefiero viajar sola o acompañada. Supongo que dependerá de la compañía, el momento, el lugar y tu estado de ánimo. Quizá lo mejor sea una mezcla de ambas cosas.
Lo que sí tengo claro es que este país es increíble y quiero seguir mi viaje lo antes posible.
Pd: aclaración del video: el olor venía del campo, un olor bastante fuerte a caca de vaca si mal no recuerdo!
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